Inaugurando…
Voy a inaugurar esta publicación hablando un poco de mi país: de mi México lindo y querido. Y sí, no es que sea muy patriota, pero me gusta mi tierra. Cierto es que la ciudad de México es algo bastante complicado para quienes no están acostumbrados a vivir siempre deprisa. Incluso para quienes ya tenemos experiencia en transitar por urbes congestionadas de todo -entiéndase autos, gente a pie, esmog, perros y contaminación de diversos tipos (incluido excremento de perro en abundancia)-, suele quitarnos la paciencia y volvernos entes agresivos y nerviosos. No se diga de las conglomeraciones que existen día a día en nuestro transporte colectivo llamado Metro, que esto, es algo verdaderamente a prueba de la resistencia más alta. Solo los profesionales son capaces de soportar semejante disturbio entre apretujones varios y olores aún más variados. Como profesionales me refiero a los graduados en resignación, en paciencia, a quienes cada vez que reciben un pisotón, apenas alzan las cejas y a los grandes compradores. ¡Claro, nuestro Metro es un mercado ambulante! Y no es por nada, pero, yo he comprado unos buenos CD’s piratas, que me funcionan bastante bien. Debo decir que si usted no entra en el calificativo de profesional, no viaje en Metro.
Bien, tras esta pequeña introducción, les hablaré del mismo México pero en aspectos mucho más amenos. Porque México también es bello. Tiene lugares verdaderamente significativos como Xochimilco, que es popularmente conocido como la “Venecia de los pobres”. Lo cierto es, que Xochimilco, es un marco folklórico lleno de historia y belleza natural. Sus habitantes se dedican al cultivo de chinampas, que son una especie de huertos sobre el agua. Pese a que fue deteriorándose por el poco cuidado de sus mismos habitantes, de las autoridades y del propio turismo nacional y extranjero, hace pocos años empezaron a invertir en su preservación y, hoy en día, puede decirse que está en condiciones de ser visitado y admirado desde su belleza rústica, para el disfrute de los mexicanos y de la población turística que año con año nos visita.
Puedo asegurarle, querido lector, que es verdaderamente delicioso navegar por sus canales en sus trajineras de brillantes coloridos. Quizá Xochimilco sea uno de los lugares más propicios para pasar el día en familia. Puede llevarse comida preparada como si se fuera de día de campo, puede incluir en el menú el delicioso “taco placero”, con sus respectivas tortillas, “carnitas”, chichrrón, pápalo quelite, una buena salsa verde o roja -si gusta del picante-, nopales preparados con cebolla, cilantro, jitomate y chile, sin faltar la cervezas y el agua de horchata y la fruta natural como postre. La música de los mariachis, de los sones veracruzanos y de los tríos, puede acompañar el paseo en trajinera. Podrá visitar los diversos viveros y hasta adquirir algunas plantas típicas o exóticas para su departamento o jardín. Pero, sobre todo, podrá disfrutar de un agradable día en familia, rodeado de toda la magia natural de Xochimilco.
Dejaremos para la próxima todo el misticismo de Teotihuacan…

Texto y fotografías de Issa Martínez

